Domingo 31 de agosto
… Jesús […] extendió la mano y le tocó (v. 41).
| La escritura de hoy: Marcos 1:40-45 | <<<<<<< Updated upstream >>>>>> Stashed changes style="font-family: Serif !important; font-size: 20px; color: rgb(26, 86, 151); text-decoration: none;"> Karen Huang escribe: |
Leticia, que limpiaba oficinas, era conocida por caminar rápido… muy rápido. Así podía evitar fácilmente a las personas. Herida por la pobreza y acostumbrada a la resignación, pasaba junto a los demás cubriéndose parte del rostro con una mano. Dijo que su vergüenza por no ser «como la gente normal, hermosa, educada» era sumamente profunda. Cuando una mujer en el trabajo le extendió muestras de amistad, Leticia comenzó a sanar.
Un hombre con lepra vivía con una vergüenza quizá más profunda que la de Leticia. Su enfermedad lo hacía repugnante y ceremonialmente impuro según la ley mosaica, lo que lo separaba de la sociedad. Sus heridas no eran solo físicas, sino también del alma y el espíritu. En esa condición, el leproso se acercó a Jesús, y le rogó: «Si quieres, puedes limpiarme» (Marcos 1:40). Estaba diciendo que lo sanara, pero que también le quitara su vergüenza.
Jesús no respondió con repulsión sino con compasión: «Quiero, sé limpio», mientras extendía su mano y tocaba al hombre (v. 41). Como la amistad que una compañera de trabajo le extendió a Leticia, el gesto de Jesús demostró que entendía todo lo que el hombre había sufrido y que lo aceptaba a pesar de todo.
Permitamos que Jesús toque y limpie lo que nos avergüenza, sabiendo que, como sus hijos, nos acepta y nos ama.
Reflexiona y ora
¿Qué te hace sentir vergüenza? ¿Cómo puedes dejar esto en manos del amor redentor de Cristo?
Jesús, gracias por extenderme tu mano.
Lunes 1 de septiembre
… y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, […] y se nos manifestó) […]. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido (vv. 2, 4).
| La escritura de hoy: 1 Juan 1:1-4 | Tim Gustafson escribe: |
En una entrada de su blog, Bronnie Ware relata los remordimientos que escuchó como enfermera de pacientes terminales. Entre ellos: «Ojalá no hubiera trabajado tanto» y «Ojalá hubiera seguido en contacto con mis amigos». Quizá lo más intrigante: «Ojalá me hubiera permitido ser más feliz».
«Afrontar nuestra propia muerte inevitable es una herramienta para vivir con alegría», escribe Ware. Pero ¿cuál es la fuente de esa alegría?
Cuando era joven, Juan el discípulo tenía una visión distorsionada del propósito de la vida. Él y su hermano le pidieron a Jesús: «Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda» (Marcos 10:37). Su petición provocó disensión entre los discípulos (v. 41).
Décadas más tarde, Juan tenía una visión muy distinta. Veía la vida, la muerte y la resurrección de Jesús como el fundamento de todo. «Os anunciamos la vida eterna», escribió (1 Juan 1:2). Juan nos habló de Jesús, diciendo: para que «también vosotros tengáis comunión con nosotros» (v. 3). Luego añadió: «nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido» (vv. 3-4).
La vida puede traer remordimientos. Jesús nos invita a cambiarlos por la alegría completa que solo Él puede dar.
Reflexiona y ora
¿Qué remordimientos tienes? ¿Qué te impide dejar que Jesús complete tu alegría?
Padre, necesito la alegría que viene de estar unido a ti.
Martes 2 de septiembre
… repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz… (vv. 3-4).
| La escritura de hoy: Hechos 9:1-6, 8, 10-12, 15 | <<<<<<< Updated upstream >>>>>> Stashed changes style="font-family: Serif !important; font-size: 20px; color: rgb(26, 86, 151); text-decoration: none;"> Kenneth Petersen escribe: |
Morse era hijo de un pastor protestante, y pintor itinerante de paisajes, sin un buen pasar. Pero Dios dirigió su vida en otra dirección. Morse también se interesaba por la ciencia. Aprendió sobre electroimanes y concibió una idea que cambiaría el mundo. En 1832, Samuel F. B. Morse ideó un telégrafo eléctrico y, más tarde, fabricó el primer telégrafo operativo.
Probablemente, el relato bíblico más dramático de «cambio de carrera» fue el de Saulo, que respiraba amenazas contra los creyentes en Cristo (Hechos 9:1). Jesús se le apareció en una gran luz (v. 3) y le indicó un cambio de rumbo (v. 6). Saulo dio un giro de 180 grados y asumió una nueva identidad en Cristo como apóstol que acabaría difundiendo el evangelio por todas partes.
A veces, lo que creemos que es nuestro futuro en realidad no lo es. Dios nos lleva en otra dirección. Tal vez necesita llamarnos a salir de nuestro pecado. O quizá sea un cambio de ministerio o de vocación. Cuando Dios redirige nuestras vidas, lo mejor es dejar lo que estamos haciendo y seguir las nuevas órdenes. Y a medida que nuestro nuevo camino se abre ante nosotros, podríamos hacernos eco de la alegría del primer mensaje de puntos y rayas del telégrafo de Morse: «¡Lo que ha hecho Dios!».
Reflexiona y ora
¿Cómo ha guiado Dios tu vida en una dirección diferente? ¿Qué palabra te ha dado hoy para animar a los demás?
Dios, ayúdame a estar abierto a tu dirección mientras me guías.
Miércoles 3 de septiembre
Pero os ruego, hermanos, […] que me ayudéis orando por mí a Dios (v. 30).
| La escritura de hoy: Romanos 15:30-33 | Xochitl Dixon escribe: |
Una manada de hienas rodeó a una leona solitaria. Cuando las bestias chillonas atacaron, la leona se defendió desesperada, pero finalmente cayó. Mientras la manada la rodeaba, otras cuatro leonas acudieron a ayudar. Aunque superadas en número, lucharon contra las hienas hasta que las dispersaron.
Los creyentes en Jesús también necesitan desesperadamente la ayuda de los demás. La ayuda más poderosa que podemos ofrecer es la oración. El apóstol Pablo escribió en una carta a la iglesia de Roma: «os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios» (Romanos 15:30). Pablo les pidió que oraran para que fuera «librado de los rebeldes que están en Judea» y para que los «santos de Jerusalén» lo recibieran a él y sus dones (v. 31). Reconoció las recompensas de formar parte de su comunidad (v. 32). También los acompañó en oración y terminó su carta con una bendición: «el Dios de paz sea con todos vosotros» (v. 33).
Al vivir para Jesús, nos enfrentaremos a adversarios en los ámbitos físico y espiritual. Sin embargo, Dios promete estar con nosotros y luchar a nuestro favor mientras permanezcamos unidos… siempre dispuestos a orar.
Reflexiona y ora
¿Cómo ha utilizado Dios la oración intercesora para fortalecerte? ¿Cómo te mantiene preparado para orar?
Señor, afírmame en la oración mientras crezco en la comunión contigo y con los demás.
Jueves 4 de septiembre
… Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley del Señor… (v. 10).
| La escritura de hoy: Esdras 7:6-11, 27-28 | Tom Felten escribe: |
Ginnie Hislop fue ovacionada al recibir el diploma de su máster en 2024, ¡84 años después de haber completado sus estudios! En 1941, solo le faltaba presentar su tesis, cuando su novio fue llamado a servir durante la Segunda Guerra Mundial. Los dos se casaron rápidamente y se dirigieron a su puesto militar, dejando atrás el título casi obtenido de Ginnie. Sin embargo, tras una larga pausa, pudo lograrlo.
Esdras estudiaba las Escrituras —tenía un «máster» en la ley de Dios— y había esperado años para regresar a Jerusalén del exilio en Babilonia. «Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Señor y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos» (Esdras 7:10). A Zorobabel y a un grupo de exiliados israelitas se les había permitido regresar para reconstruir el templo de Jerusalén décadas antes (2:1-2). Y ahora Esdras, que tenía «con él la buena mano de Dios» (7:9), conducía a más exiliados a Jerusalén. Dios lo usaría para restaurar el culto a Él según las Escrituras: «Abrió, pues, Esdras el libro [de la Ley…]. Y todo el pueblo […] se [humilló] y [adoró] al Señor» (Nehemías 8:5-6).
Esdras tuvo que esperar décadas, pero completó su vocación con el poder de Dios. En su poder, persistamos en terminar la obra que Él tiene para nosotros.
Reflexiona y ora
¿Qué puedes hacer para seguir adelante con tu llamamiento de parte de Dios? ¿Cómo puedes persistir en su poder y sabiduría?
Dios, ayúdame a terminar lo que me llamaste a hacer.
Viernes 5 de septiembre
Andad en todo el camino que el Señor vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien… (v. 33).
| La escritura de hoy: Deuteronomio 5:28-29, 32-33 | Elisa Morgan escribe: |
Un equipo de arquitectos estudió los efectos de colocar una valla alrededor de un patio en un jardín preescolar. Sin vallas, los niños tendían a reunirse cerca del edificio escolar y de su maestro. Pero en los patios vallados, disfrutaban de toda la zona. La conclusión fue que los límites pueden crear una mayor sensación de libertad. Esto parece contrario a la intuición de muchos que piensan que los límites restringen el disfrute. ¡Los vallados pueden proporcionar libertad!
Dios subraya la libertad que nos proporcionan sus límites. Al dar los Diez Mandamientos a Israel, prometió que vivir dentro de sus límites divinos les brindaría una vida próspera: «Andad en todo el camino que el Señor vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer» (Deuteronomio 5:33). Aquí, el concepto de prosperidad incluye una vida con buenos resultados, una vida de calidad.
Jesús, que cumplió la ley con su muerte en la cruz, proclamó: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:31-32). Los límites de Dios son para nuestro bien. Las «vallas» pueden liberarnos para disfrutar de la vida junto a Dios.
Reflexiona y ora
¿De qué manera te liberan los mandamientos de Dios? ¿Cómo puedes aprovechar mejor la libertad que ofrecen estos límites?
Dios, gracias por los sabios parámetros que pusiste para mi beneficio.
Sábado 6 de septiembre
Sea este el pago de parte del Señor a los que me calumnian, y a los que hablan mal contra mi alma (v. 20).
| La escritura de hoy: Salmo 109:6-9, 26-29 | Leslie Koh escribe: |
La noticia era horrenda. Una empleada doméstica había sido tan maltratada por la familia para la cual trabajaba que murió. Al final, encarcelaron a los empleadores, pero no me pareció suficiente. Deberían haber sufrido los mismos horrores que esa pobre chica, pensé, y luego haber sido condenados a muerte. Entonces, me pregunté si mi enfado se había pasado de la raya.
El Salmo 109 me hizo comprender nuestro sentido natural de la justicia. David, por ejemplo, luchaba con ira contra los que agraviaban a los pobres y necesitados. «Sean sus días pocos […]. Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda», exclamó (vv. 8-9).
Pero David no se vengó de esos hombres, sino que se dirigió a Dios como la verdadera fuente de justicia y liberación. «Sea este el pago de parte del Señor a los que me calumnian, y a los que hablan mal contra mi alma», dijo. «Sálvame conforme a tu misericordia» (vv. 20, 26).
Creo que Dios nos hizo con un sentido inherente de la justicia porque refleja su propio carácter. Y podemos expresar nuestros sentimientos con sinceridad. Pero, en última instancia, debemos dejarle a Él el juicio y el castigo. El apóstol Pablo lo expresó con claridad: «No os venguéis […], sino dejad lugar a la ira de Dios» (Romanos 12:19).
Reflexiona y ora
¿Qué noticias o acontecimientos te perturban? ¿Cómo puedes orar por los necesitados y por las víctimas de la injusticia?
Señor, que tu justicia prevalezca para que todos te teman y te adoren.
Domingo 7 de septiembre
… de los [niños] es el reino de Dios (v. 14).
| La escritura de hoy: Marcos 10:13-16 | James Banks escribe: |
«¡Ay, qué seria estás!», le dije a mi nieta Leilani, de diez semanas. Estudiaba mi rostro con el ceño fruncido mientras le hablaba. «Yo también estaría serio —continué—, al observar este mundo. Pero ¿sabes? Mamá te quiere, Papá te quiere, y Baba y Papa [nuestros apodos como abuelos] también te quieren. ¡Pero lo mejor de todo es que Jesús te ama!».
Entonces, sucedió. Su carita se iluminó con una sonrisa que me derritió el corazón. Como abuelo, me gustaría creer que me entendió, aunque sea imposible. Pero tal vez captó algo de la alegría detrás de mis palabras. La alegría inocente que brillaba en su rostro me hizo recordar lo que Jesús dijo sobre recibir «el reino de Dios como un niño» (Marcos 10:15).
Jesús dijo esto cuando «le presentaban niños» para que pusiera «las manos sobre ellos» y los bendijera (vv. 13, 16). Pero «los discípulos [los] reprendían», pensando que Jesús estaba demasiado ocupado. Eso lo indignó (vv. 13-14).
Los niños son humildes y dependientes por naturaleza. Para recibir la bondad de Dios en Cristo, nosotros también debemos apartarnos del orgullo y admitir nuestra necesidad de Él en todo. Cuando lo hacemos, Él cambia la desesperanza de este mundo por la promesa de una vida con Dios para siempre. Y esto debería hacernos sonreír.
Reflexiona y ora
¿En qué necesitas a Dios? ¿Cómo puedes declarar hoy tu dependencia de Él?
Padre, ayúdame a vivir en tu bondad y a compartirla con los demás.